Terrie Hessels (The Ex): “Hay que tener el espíritu libre, más allá de Holanda y del punk”

Hace unas semanas pasaron por Barcelona los míticos The Ex y aprovechamos para charlar un rato con Terrie Hessels, su miembro más veterano y risueño. Si nunca has oído hablar de este grupo holandés, es complicado que en pocas líneas te ponga al día. Pero sería algo así como: punks del 79, continua reinvención, post-punk, anarquismo, ruidismo, jazz improvisado, auto-edición, disco-libro sobre la Spanish Revolution (la del 36), amor por Etiopía, giras auto gestionadas por África, Touch & Go Records…¡y aún sacando discos y girando como chavales! Si te interesa profundizar en la carrera de The Ex, ellos mismo realizaron una historia año a año.

“Hechos, no palabras” me parece un buen lema de la carrera de The Ex. ¿Estás de acuerdo?

Nosotros nunca hemos pensado en vender más o tocar por más dinero. Siempre nos hemos centrado en hacer el mejor disco, hacer nuevas canciones o tocar en sitios nuevos. Para nosotros es muy importante organizarlo todo nosotros mismos. Somos cuatro, así que podemos hacer muchas cosas.

En nuestro caso, trabajamos conjuntamente con mucha gente, nuestra conexión con los etíopes o con el mundo del jazz. Parece que hemos pensado “vamos a conectarnos con otros mundos”. No ha sido nunca así, en absoluto. Simplemente sucedió.

Lo digo también porque ahora, por ejemplo, con la tragedia de los refugiados se dicen muchas cosas, pero tampoco es que estemos haciendo mucho para arreglarlo. Estamos como paralizados con tantas pantallas.

En Internet es muy fácil decir algo pero no hacer nada. Hay mucho parloteo. En nuestro caso, trabajamos conjuntamente con mucha gente, nuestra conexión con los etíopes o con el mundo del jazz. Parece que hemos pensado “vamos a conectarnos con otros mundos”. No ha sido nunca así, en absoluto. Simplemente sucedió. Nuestro encuentro con la escena del jazz improvisado fue fascinante. Y eso nos abrió a otros promotores, otros públicos, otros espacios, otros músicos…

1melaku_kick-small_1478080726_crop_550x366El músico etíope Melaku Belay con The Ex.

Vosotros inicialmente venís de la escena punk o DIY. Mucha gente ha comentado que el ‘Hazlo tú mismo’ siempre tiene que completarse con la idea de ‘Hacerlo juntos’. Es decir, enfatizar la idea de comunidad.

Por supuesto. No puedes ni imaginar cómo de grandes eran las okupas cuando nosotros empezamos en Amsterdam. Se podían impulsar todo tipo de actividades. En algún momento, llegamos a ser 10.000 centros okupados. Y eso iba totalmente relacionado con la música. Es así como empezamos, con esa forma de trabajar y pensar. Nosotros tocamos por todo el mundo y en cada lugar tenemos conexiones. Recuerdo que nos dijeron de tocar en Egipto durante la Primavera Árabe. Solo teníamos dos semanas para organizarlo. En ese sentido somos muy afortunados. Pero nosotros no estamos en la música punk, es demasiado limitada.

¿Piensas que hay maneras de entender el punk que están ancladas en cierta ortodoxia de las formas primeras del punk?

Sí. Y ciertamente no son muy interesantes. Nosotros muy pronto ya empezamos a improvisar en el estudio. Por ejemplo, en el año 1982 o 1983 coincidimos en el mismo estudio con un grupo kurdo de Iraq. Nos gustaba su música y a ellos la nuestra e hicimos un single compartido. Esto es muy al principio. Fue divertido.

La definición de punk se nos quedaría demasiado limitada. Me gusta la gente de muchos tipos y con muy diferentes backgrounds.

¿Entonces te defines como punk en algún sentido?

Nosotros hacemos lo que queremos hacer. Y cada vez hemos ido más lejos. La definición de punk se nos quedaría demasiado limitada. Me gusta la gente de muchos tipos y con muy diferentes backgrounds. También es verdad que en algún punto, pensamos que las okupas se quedaban un poco pequeñas, cerradas. Hemos podido viajar mucho, ir a muchos lugares. Eso es importante para mantener la mente abierta. Y así, un día te das cuenta, por ejemplo, que puedes tocar junto a músicos musulmanes. Hay que tener el espíritu libre, más allá de Holanda y del punk.

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¿Por qué os atrae tanto la música africana? Y no lo digo en un sentido formal.

Buena pregunta (se ríe). Allí ves como la música está profundamente arraigada en la gente. No tocan música porque esté de moda o para conseguir un éxito en la radio. Es como un disfrute tradicional. La música tiene mucho que ver con su sociedad en muchos sentidos. Lo ves en las bodas, en los funerales… Eso es fascinante.

Dos días después de haber llegado a Etiopía ya estábamos tocando. Le decíamos a los niños “Esta noche concierto, eh. Venid”. La flexibilidad de los alcaldes y las autoridades locales era fascinante. Eran muy optimistas.

¿Hay algo que hayáis aprendido en estos viajes a Etiopía?

Allí lo teníamos que hacer todo. No había salas, ni PAs… No había ningún circuito. Realmente, lo teníamos que hacer todo nosotros. Era divertido. Cada vez que llegábamos a un pueblo, íbamos a la alcaldía y preguntábamos “¿Podemos tocar?”. Se lo pensaban unos segundos y nos decían “Ok. Está bien”. (ríe). Era increíble. Dos días después de haber llegado a Etiopía ya estábamos tocando. Le decíamos a los niños “Esta noche concierto, eh. Venid”. La flexibilidad de los alcaldes y las autoridades locales era fascinante. Eran muy optimistas.

Hay gente que le sorprende que hubiera tanta gente en vuestros conciertos allí…

Sí, siempre nos prestaban mucha atención. A veces, pensábamos que demasiada. ¡Miles de personas para vernos! Uaaaa (ríe y gesticula grotescamente). A veces, no era fácil.

Todo empezó cuando conocimos a un tipo etíope en Amsterdam, un profesor, y nos dijo “Tenéis que ir a allí y tocar. En Etiopía hay hambre y miseria, por eso nadie quiere ir a tocar allí. Deberías ir allí. Haced algo”

¿Cómo empezó la aventura etíope, por cierto?

Todo empezó cuando conocimos a un tipo etíope en Amsterdam, un profesor, y nos dijo “Tenéis que ir a allí y tocar. En Etiopía hay hambre y miseria, por eso nadie quiere ir a tocar allí. Deberías ir allí. Haced algo”. Y pensamos “Ok, podríamos intentarlo”. Todo empezó de la nada, en verdad. Etiopía es diferente al resto de África, ellos nunca fueron una colonia. Están muy arraigados a su propia cultura… Muchos países africanos quedaron destrozados por la colonización.

¿Cómo crees que tiene que ser la música para que la podamos disfrutar en términos parecidos a lo que contabas de Etiopía?

Es una pregunta difícil. Hay muchas salas que quieren ser muy profesionales y con muchos sponsors, ponen esa comida…¡Es todo aburrido! El grupo se aburre, toca mal y el público se siente miserable. En Holanda las salas de concierto solían ser el local comunitario de cada pueblo. Eso desapareció. Ahora tenemos esos sitios oficiales de arte diseñados por súper arquitectos. Es una mierda. Definitivamente esa no es la dirección.

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Fotografía de portada de Peter Gannushkin.


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Marc Balfagón Iniesta

De L’Hospitalet de Llobregat. Ha escrito en varias revistas y medios digitales aunque habitualmente destaca dos de ellos: Diagonal y Nativa.cat. Hace ya algunos años se embarcó en algunas mandangas audiovisuales. Ha tocado (y toca) la guitarra en varios grupos pero siempre por poco tiempo. Odia realizar biografías propias y hablar en tercera persona.