Recordando (activamente) a The Van Pelt

Tengo memoria de pez, así que no recuerdo exactamente la primera vez que escuché a The Van Pelt. Supongo que si rebuscara en mis cajones llenos de fanzines en descomposición incluso podría encontrar una crítica mía a alguno de sus discos e intentar recuperar el sentimiento por medio de tácticas proustianas, pero no voy a hacer trampas y añadir más ácaros a mis fosas nasales. Sí sé seguro que fue Sultans of Sentiment, su segundo disco, y sería en el año 97 o 98, no mucho después de que saliera, porque el primero, Stealing From Our Favorite Thieves, no lo escuché hasta un par de años más tarde. Supongo que me sorprendió su originalidad, porque todavía hoy me sucede cuando lo escucho que pienso: “¿De dónde salió esto?”.

También recuerdo que nos afectó (a mi y a los amigos con los que compartía gustos) de manera diferente a otros grupos del momento, quizás por su capacidad de no abusar de tics más formulaicos, aunque está claro que The Van Pelt forman parte de un sonido y un momento muy concreto de la escena post-hardcore americana. De hecho, si escuchas a todos los grupos de Chris Leo en orden cronológico, empezando por su primer grupo serio, Native Nod, sí que ves la evolución, ves de dónde salen, aunque en su caso con el añadido siempre de un elemento sorpresa, algo que hace que su música sea más original, más pura y cristalina, al tiempo que más trascendente y atemporal. Quizás es la manera de cantar-recitar de Chris Leo, o esos detalles: ahora un alarido aquí, una estructura rara por allá, un silencio…, algo que engancha y hace que su música discurra libre de clichés y de dejà vú.

Como muchos otros, compré Sultans en CD en la tienda 7 Pulgadas de Barcelona, en lo que hoy es la Zona Cero guiri de la ciudad, y en la que parece mentira que algún día hubiera algo que no fuera una franquicia amanciorteguil. Era a finales de los 90, y yo había traicionado un poco la militancia pro-vinilo y compraba ambos formatos indistintamente: habíamos perdido muchas batallas y supongo que me preparaba para la derrota final, para nuestro Wounded Knee analógico particular. Como si se tratara de diferentes estratos arqueológicos, puedo establecer esta época en mi colección de discos, ya que casi todo lo que tengo en CD es de ese momento: los primeros de At the Drive-In, Karate, Braid, Promise Ring, y también algunos otros que, escuchados hoy, no han aguantado tan bien el paso del tiempo (¿Rainer Maria? Creo los he escuchado dos veces en toda mi vida).

Me arrepentí de mi elección de formato nada más escuchar el disco en profundidad y encariñarme desesperadamente con él. Soy una antigualla de la Generación X, fetichista de la mercancía, y los discos que me gustan, los que atesoro, me gusta tenerlos en vinilo, por razones que creo que no hace falta explicar. Pero su discográfica nunca estuvo por la labor. Yo sabía que había salido en vinilo porque mi hermano lo tenía (el muy…) pero se descatalogó casi por completo nada más salir. Creo que desde ese momento he intentado desesperadamente conseguirlo en el formato deseado de distintas formas, la última de ellas incordiando a los amigos que gestionan sellos discográficos para que lo reeditaran, aunque sin muchas esperanzas.

Por suerte, parece haber un dios para los pelmazos y mis amiguetes de La Castanya (no sin muchos esfuerzos titánicos) han conseguido llevar el barco a buen puerto y, 20 años más tarde, han acabado reeditado definitivamente todo lo grabado por The Van Pelt, haciendo así justicia a uno de los mejores grupos independientes de la década de los 90. Para homenajear este hecho como es debido, he reunido a gente que me consta que son fans, para preguntarles qué fue lo que les atrajo de The Van Pelt, para intentar rescatar ese primer momento de descubrir a un grupo tan especial. He puesto sus respuestas aquí abajo, bien ordenaditas, una detrás de la otra y, debajo de estas, he tenido a bien añadir una ensaladilla de links para que podáis escuchar, descargar y comprar discos de The Van Pelt como si no hubiera un mañana (lo que, si uno lee las noticias, cada vez parece más posible). Hacedlo pues, si os parece, antes de la lucha final.


Conrado Isasa (A Room with a View, Isasa)

Cuando escuchaste a Van Pelt por primera vez?
No estoy seguro, en algún momento entre 1997 y 1998. Los descubrí con The Sultans of Sentiment, me los puso el batería de A Room with a View, justo cuando estábamos empezando con el grupo.

¿Cuál fué tu reacción? Qué pensaste entonces?
Mi reacción fue de asombro. Me conquistaron al instante con su sonido limpio de guitarras. Pensé “yo quiero sonar así”. El primer tema que escuché fue “Nanzen Kills a Cat”, y solo con las tres primeras notas del principio, ya caí fascinado. Los descubrí en un momento en el que yo no sabía muy bien por dónde tirar musicalmente, un momento de transición de sonidos más duros como el HC o el metal a otros grupos más melódicos como Texas is the Reason o Sunny Day Real Estate. Conocerlos me abrió las puertas a nuevas maneras de tocar y pensar. The Van Pelt, junto con Karate, marcaron mi rumbo en esa época.

¿Sigues escuchándolos ahora? Ha cambiado tu apreciación por su música?
Sí, sigo escuchándolos. No tanto como antes pero cada varios meses tengo mi particular revival con el Sultans of Sentiment. Más o menos sigo pensando lo mismo, que es un disco buenísimo. Con el paso del tiempo, si que veo que es un grupo que me ha marcado mucho estéticamente. Me refiero al “menos es más” de su música. Desde el primer momento, me atrajo la simplicidad de su música, sus juegos de guitarras, con las notas justas y sin virtuosismos. Muy al grano todo y sin fuegos artificiales, no?

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y canción?
Disco: Sultans of Sentiment, creo que estaban en estado de gracia y encontraron su sonido. Me gustan todos los temas, las letras…y esas guitarras que hacen que se me salten las lágrimas.
Tema: “Nanzen Kills a Cat”, es el primer tema suyo que escuché. Para mí Van Pelt se resumen en las tres primeras notas de este tema. Tres simples notas que lo dicen todo en la estela que deja su sonido. Para mí crean un espacio donde se detiene el tiempo, donde el instante se suspende…una sensación muy personal. Cuando más mayor me hago, más busco crear algo así con mí música.

Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
Bueno, creo que si tuviera oportunidad, les podría dar una buena chapa sobre un montón de cosas pero, últimamente, me pregunto si Chris Leo se inspiró en Bob Dylan para esa manera de cantar tan suya. Por otro lado, les preguntaría como llegaron a ese sonido de guitarra, a esa simplicidad.

Jose HAZ/Afeite al Perro (Atomizador, Ensaladilla Rusa, A Room with a View)

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
Creo que en el verano de 1998, tras tocar A Room en la segunda edición del Sant Feliu (entonces Hardcore) Fest y pasar un par de días durmiendo en la furgo y acicalándonos en el mar, Artur, cantante y guitarra de los increíbles Aina, me invitó a pasar un día en su casa en Barcelona. Allí hablamos de música largo y tendido, como siempre que nos veíamos, y me grabó Sultans of Sentiment y “Speeding Train”. Ni recuerdo la cantidad de veces que escuché esa cinta,¡debieron ser cientos!

¿Cuál fué tu reacción? Qué pensaste entonces?
No recuerdo exactamente qué pensé entonces, han pasado muchísimos años, pero “Speeding Train” me sorprendió muchísimo. Es mi tema favorito de ellos con diferencia, tiene algo muy especial, y su estribillo final, con esa secuencia de acordes circular donde se escuchan más sonidos de los que realmente producen las guitarras, me parece uno de los grandes momentos del rock de los 90.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
La verdad es que no suelo escucharlos, pero creo que es de los pocos grupos de esa época y esa “escena” que ha envejecido bien. La personalísima voz de Chris Leo (como una especie de Mark E Smith sin la mala baba alcohólica de este) y la extraña estructura de sus canciones siguen sonando de miedo ahora mismo, a diferencia de cosas como Bob Tilton, que ahora mismo producen verdadero sonrojo.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y canción?
Sultans of Sentiment, seguido muy de cerca por Imaginary Third, que editó La Castanya en 2014 pero en realidad los fans ya habíamos escuchado en otra versión en el buenísimo primer disco de The Lapse. “Speeding Train” es uno de esos temas que se componen una vez en la vida. Quitando esa joya, “We are the heathens” y “Three people wide at all times” me parecen alucinantes.

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
Conocí a Chris Leo cuando Tetris tocamos con él en Madrid en 2007 y creo recordar que tras el concierto y un poco azuzado por las cervezas ingeridas le estuve dando un poco la barrila de fan, así que ya tuvo bastante ese día…

Manel Peña (Bibliotecario, periodista cultural, fan)

“Escuché Van Pelt por primera vez una media hora después de haber comprado Sultans of Sentiment en la añorada tienda de discos 7 Pulgadas. Ahora veo que hace ya veinte años de eso. Había leído sobre ellos en el Absolut, la descripción era totalmente mi rollo, así que invertí las 2.350 pesetas de rigor sin pensármelo demasiado. Me hice un bocata de nocilla, puse un Indiana-Detroit sin voz, introduje el CD en el radiocassette Panasonic de mi hermano (sólo se lo cogía prestado en grandes ocasiones, se enfadaba mucho cuando alguien ponía algo que no era Pantera o Cypress Hill) y le di al play. Me encantaron. Me recordaron un montón a Seam, un grupo que siempre me ha flipado. Después de escuchar el disco dos veces seguidas llamé a mi amiga Ana y le di la brasa un rato. Conseguí que dejara de escuchar el Sevens de Aina por unos dias, a ella también le flipó. Incluso le pasé el disco a unos colegas que escuchaban mucho a Oasis (yo también, aclaro) y nos gustó mucho a todos. Fue un poco bajón leer pocos meses después que el grupo ya no existía. Al cabo de unos dos años vino Chris Leo al Sidecar con su nuevo grupo The Lapse. En su momento no me gustaron tanto como The Van Pelt; ahora me gustan bastante más. El concierto fue muy guay. Años después me hice un cassette con Sultans of Sentiment en la cara A (en mi opinión su mejor disco, de largo) y el disco de Life Without Buildings en la cara B, siempre que pillaba el coche de mi padre ponía ese cassette. Estoy seguro que si los escuchara hoy en día por primera vez seguramente no me gustarían tanto, pero da igual, siempre serán un grupo especial para mí”.

Kiko Amat (Escritor)

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
Supongo que cuando apareció el Sultans, en 1997. Grabado en cinta por mi hermano, luego lo compré en disco, cuando ya vivía en Inglaterra, en Selectadisc, en Berwick St. Me costó 8,99 libras, diría. Lo escuchaba muy a menudo. Incluso hoy me recuerda un poco a mi casa y mi calle inglesa, lo que pensaba y sentía entonces, cómo éramos mi mujer y yo en aquella época. Ese recuerdo se ha superpuesto a los de 1997.

¿Cuál fue tu reacción? ¿Qué pensaste entonces?
Ah, maldita sea. En 1997 yo estaba en la posición ideal para que me afectara un disco como aquel. Tres años antes no habría reparado en él (o no me habría gustado), tres años después su impacto emocional no habría sido el mismo. Yo estaba en la cima de la melancolía y la expectación con tintes criptoépicos. Pensaba como Withnail (en tono grandilocuente), me emocionaba por todo (empezando por mí mismo y mi juventud). Todo me afectaba, parecía que tuviese la piel hervida. Sultans… parecía hecho para mí. Era muy melancólico, contenía una balada lacrimógena y autocompasiva (“Do lovers…”) y un pedazo de himno de batalla (“Heathens”), y las frases eran siempre declamantes, algo arty pero no hasta el vómito, inteligentes pero sin alardear. Me pareció emo un poco literario, complejo pero agitado. Me dijo muchas cosas.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
Los escucho siempre. Mi apreciación no ha cambiado, pero si el seísmo de mis 27 años. No volveré a sentirme así, y por extensión las cosas no podrán emocionarme del mismo modo. Este disco es una de esas cosas.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y canción?
Solo me gusta de veras el Sultans. Entero. Stealing es muchísimo más lineal, casi no contiene hits, es un álbum más regular y aburrido. Mis canciones favoritas del Sultans of sentiment (título de elepé más afectado imposible; pero se lo perdono) son “Heathens”, “Do lovers…” y el “Speeding train” en cualquiera de las dos versiones.

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
¿Alguien podría mandarme una copia en single del “Speeding train”? Aún no lo tengo en formato físico. Gracias, Chris, pollo.

 

Artur Estrada (Aina, Nueva Vulcano)

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
No me acuerdo, supongo que cuando salió el Sultans.

¿Cuál fue tu reacción? ¿Qué pensaste entonces?
Que molaban más que Karate y quizás no tanto como Seam. También que las letras parecían ser muy interesantes.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
Hace días que busco el Sultans para ponerlo en el coche ¡y no lo encuentro! Eric Fuentes siempre me recuerda que hay una canción de Aina que es calcada a uno del Stealing From Our Favourite Thieves pero la verdad es que no lo tengo muy escuchado.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y canción?
El citado Sultans. “We are the Heathens”. Lo de “Speeding Train” es otra cosa, es una canción tocada por La Puta Varita Mágica. Una de las mejores baladas de la historia de la música, por decir algo. Para otras generaciones pues “The Sound of Silence” o “Let it Be” fueron una referencia … Para mí “Speeding Train” es una canción para siempre.

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
¡Brindemos pronto con un vino orgánico de los tuyos Chris!

Eric Fuentes (Unfinished Simpathy, It’s not not, Hang the DJ Records)

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
No sé como di con el single de “The Speeding Train”, creo que en el 7 pulgadas.

¿Cuál fué tu reacción? ¿Qué pensaste entonces?
Me pareció una manera muy ditinta y peculiar de hacer música, sobretodo por los recitados de Chris Leo. Los recitados pillados de una peli, como los que utilizaban Jawbreaker, eran súper intensos por alguna misteriosa razón, quizás por el hieratismo del habla que contrasta con la emoción de la música, pero el hecho de que en The Van Pelt las partes vocales fueran todo pasajes recitados, un poco como en su día hacía Lou Reed, me pareció algo nuevo en el género que lo llevaba a otro nivel, mucho más musical y sentido que la mayoría de otras bandas con intenciones más tradicionalmente melódicas.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
¡Desde luego! Ahora estoy descubriendo más profundamente la habilidad de Chris para contruir arpegios con la guitarra, tan minimalistas como certeros, que sumados a los de Brian Mariansky generan un entramado de una belleza sobrecogedora.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y canción?
Mi canción favorita es ‘The Young Alchemists’, pero es cierto que en la furgo de Unfinished en las primeras giras sonaba el Stealing From Our Favourite Thieves contínuamente, en especial ‘His Steppe Is My Prairie’ que nos volvía locos!

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
Conozco a Chris, un tipo del que puedes hablar de cualquier cosa con una grado de profundidad e ironía increíbles, es graciosísimo y muy abierto, así que las conversaciones sobre amor siempre seran las mejores con él! 🙂

Frank Turner (cantautor folk/punk inglés)

https://www.facebook.com/frankturnermusic/
“The Van Pelt se metieron en mi vida como uno de sus riffs de guitarra, sutil pero insistente, penetrando furtivamente en la conciencia, y luego instalándose de manera permanente, simple pero perfectamente hermoso. Durante la mayor parte de mi vida musical desde entonces, su música ha sido para mí una piedra angular, un punto de referencia, un recordatorio tanto del poder de despojarse musicalmente de lo superfluo como de las posibilidades de la inteligencia cruda y real y la complejidad de sus únicas y deslumbrantes letras. Cuando trato de impresionar, educar o seducir a alguien, los primeros discos que recomiendo son siempre los de The Van Pelt”

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
Tenía 18 años, me iba de viaje por África, y un amigo me grabó un cassette con Sultans of sentiment para que me lo llevara. No escuché otra cosa.

¿Cuál fué tu reacción? ¿Qué pensaste entonces?
Al principio me gustó, pero con el tiempo me enamoré de ellos. Son un grupo para saborear.

¿Llegaste a verlos en directo? ¿Cuál era la reacción del público?
Nunca los vi en la época, ya se habían separado cuando los descubrí. Vi un concierto de reunión en Texas, allá por el año 2009 que fue increíble, la peña se volvía loca.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
Sí, los sigo escuchando. Supongo que ahora me suenan más “juveniles”, ya que me he hecho mayor, pero aún me encantan.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y su canción?
Sultans, sin duda. Mi canción favorita probablemente sea “Don’t make me walk my own log”, pero el resto del disco tampoco tiene desperdicio.

¿Y tu letra favorita?
Chris es uno de mis letristas favoritos y una gran influencia, así que me es muy difícil de escoger solo una. Quizás cuando dice: “It took one beer to throw these scars out” (N. del A: Algo así como: “Hizo falta una cerveza para desprenderme de estas cicatrices”)

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
¿Cuándo tocáis en Londres? Que sea cuando yo no esté de gira.

Tim Kinsella (Cap’n Jazz, Joan of Arc, Owls)

¿Cuándo escuchaste a Van Pelt por primera vez?
Los vi en directo unas cuantas veces en el 97, supongo que antes de conocer sus discos. Me parece la mejor y más afortunada manera de haberlos experimentado por vez primera.

¿Cuál fué tu reacción? ¿Qué pensaste entonces?
The Van Pelt eran increíblemente ‘cool’. Mientras el resto todavía experimentábamos (y fallábamos) miserablemente en público, ellos ya parecían haber alcanzado su pleno potencial, como si no tuvieran que demostrar nada.

¿Llegaste a verlos en directo? ¿Cuál era la reacción del público?
No sé si me acuerdo mucho de la reacción del público, pero sí me acuerdo que todo el mundo los respetaba y estaban de acuerdo en que eran buenos en una época en la que rajar de manera mezquina era más que habitual.

¿Sigues escuchándolos ahora? ¿Ha cambiado tu apreciación por su música?
No me acuerdo mucho de ponerlos, pero cada vez que los pongo tengo que dejar lo que estoy haciendo y concentrarmr en escucharlos. Han envejecido de manera elegante y perfecta y mis oídos siguen captando las sutilezas de lo que hacían.

¿Cuál es tu disco favorito de ellos? ¿Y su canción?
Sé que no es en el que desarrollaron plenamente sus posibilidades, pero tengo debilidad por Sultans of sentiment ya que esas fueron las primeras canciones que escuché en directo y las que disfruto ocasionalmente mientras recuerdo qué feliz fue esa época.

¿Y tu letra favorita?
No sé. Ahora no me viene ninguna en particular. Sus letras estan obviamente enredadas con la manera única en que se expresaba Chris, pero de alguna manera todo parecía inteligente sin tomarse a sí mismo demasiado seriamente.

¿Si tuvieras que preguntarles/decirles algo, qué sería?
Chris ¿todavía te molan tanto los pantalones cortos? ¿Podemos tocar con Joan of Arc en algún concierto de reunión, si los hubiese?

Stuart Braithwaite (Mogwai)

The Van Pelt fueron un grupo increíble aunque criminalmente infravalorado. Mola que su música se reedite y la puedan disfrutar nuevos oyentes.

Escucha / Compra en Bandcamp:

Thieves: https://lacastanya.bandcamp.com/album/stealing-from-our-favorite-thieves

Sultans: https://lacastanya.bandcamp.com/album/sultans-of-sentiment

Escucha en Spotify:

Thieves: https://open.spotify.com/album/1QAlHccgdruSdO73PMOwRE

Sultans: https://open.spotify.com/album/7og6dNIL6RG3WagvSRAEvr


Uri Amat (Barcelona, 1973)

ull_URILleva pisando estos campos del Señor desde hace más de 40 años. Su larga “militancia” en el underground empieza en su pre-adolescencia, cuando empieza a editar fanzines con su hermano mayor bajo los nombres más estrafalarios: Rowed Out!, Hangover y La Escuela Moderna son algunos de ellos. También ha estado implicado en otras publicaciones en las que, incomprensiblemente, le han dejado colaborar: la revista de tendencias AB, el fanzine Absolut de BCore y su posterior encarnación digital o el blog Gent Normal, entre otros. Nunca le han pagado ni un céntimo por ninguno de sus artículos o entrevistas. Pero como decimos en catalán: “ací caic, allà m’alço”.

Actualmente se dedica, cuando sus retoños se lo permiten, a ir a trabajar en bicicleta, visitar bibliotecas y beber en bares de viejos. Éstas (bicis, bares y bibliotecas) son las tres “B” básicas de la ciudad utópica fourierista en la que ingenuamente cree vivir hoy en día, mientras a su alrededor todo se derrumba.