Punk y paternidad (IV): Manolo Martínez, Kiko Amat, Damià Bosch y Miguel López

He aquí la penúltima parte de nuestra serie sobre punk-rockers con hijos. Afortunadamente, se acabaron las confesiones de diván y la desmedida autorreferencialidad. A partir de ahora, los protagonistas son otros.

Como ya explicaba en la primera parte, en próximas entregas iremos publicando las entrevistas que hemos recibido de gente de un entorno underground y amateur, gente que ha conseguido seguir siendo otras muchas cosas aparte de padres: músicos, editores, o escritores. Personas que además también dan bibes, limpian cacas, chutan pelotas y juegan a Lego.

 Y esperando que este artículo sirva para que la gente tenga hijos o no los tenga, pero que al menos lo hagan con conocimiento de causa.

Aquí puedes leer la primera, la segunda y la tercera parte. 


Manolo Martínez, mitad cantautora del grupo Astrud.

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¿Cuántos años tienes actualmente?

42.

¿Qué edad tenías cuando tuviste a tus hijos?

36 y 40.

¿En qué dirías que ha cambiado tu vida desde que eres padre?

Mi vida gira fundamentalmente en torno al cuidado de mis hijos; ha cambiado en todos los aspectos, mucho.

¿Te imaginabas así lo de tener hijos o tenías una idea totalmente equivocada de lo que iba a ser?

No, hasta donde es posible (ver la última pregunta) creo que lo clavé bastante.

¿Notaste algún tipo de presión por parte de la sociedad para que tuvieras hijos o fue una decisión totalmente libre? 

Noté presión, sí. Pero también creo que es cómodo decirse a uno mismo que es la presión ambiental la que te empuja a tener hijos, cuando en realidad eres tú el que quieres, pero te da miedo por una cosa u otra.

¿Cómo ha afectado este hecho a tu relación con el mundo cultural y musical (como creador y como consumidor) desde que has tenido descendencia? ¿Ha afectado a tu producción creativa? ¿Y a la cantidad de música que escuchas, el número de libros que lees y las películas que ves?  

Sí, a todo eso. Yo he dejado de hacer canciones (no solo por mis hijos, claro), de ir al cine, y todo lo demás que dices.

¿Has notado algún cambio al respecto de la relación que tienes con la gente que no tiene hijos, especialmente en el ambiente cultural en el que te mueves?

Con la gente del departamento de la universidad en que trabajo no mucho, porque ya no teníamos una relación de salir por las noches y tal. Con la gente de la música sí, totalmente. He dejado de ver a todo el mundo. De nuevo, sería injusto achacarlo todo al cuidado de mis hijos, aunque probablemente sí haya tenido que ver.

¿Compartes de alguna manera con tus retoños tu pasión hacia la música y la cultura?

Sí. En casa oímos y cantamos mucha música y leemos libros todo el rato, ellos y yo.

¿Han variado tus planes de futuro desde que tienes hijas? Me refiero tanto a la vida en general como en relación a tus pasiones y a tu producción creativa.

Nunca he tenido muchos planes de futuro.

¿Recomendarías a la gente creativa que tuviera hijos/as? ¿Por qué?

Que haga cada uno lo que le dé la gana. Esto de tener hijos, se dice ahora, es una “experiencia transformativa”, parecida a convertirse en vampiro o algo así: sabes perfectamente que hacerlo te cambiará irrevocablemente y para siempre, pero no sabes muy bien de qué forma ni hacia dónde. Tomar una decisión de ese tipo siempre será en alguna medida irresponsable. Pero claro, si no lo haces no conocerás a tus hijos, que son para casi todos (desde luego para mí) las personas más importantes que vas a conocer nunca.

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Kiko Amat, novelista autodidacta de extrarradio, periodista cultural sin estudios, anglófilo bocazas y fan totalitario del pop.

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¿Cuántos años tienes actualmente?

45.

¿Qué edad tenías cuando tuviste a tus hijos?

36 cuando tuve el primero, en el 2007, 38 cuando tuve el segundo, en el 2009.

¿En qué dirías que ha cambiado tu vida desde que eres padre?

No cambia tanto la rutina diaria como la percepción de tu entorno y de ti mismo. Incluso de ese vasto y buen mundo que habitamos. Se podría definir así: es como si de repente te brotaran un par de flamantes apéndices en el cuerpo, que por supuesto tienes que mimar tanto o (de hecho) mucho más que a tu propia persona. Por añadidura, creo que tener hijos me ha potenciado la empatía (la tenía asaz raquítica, la verdad), además de dulcificar la obcecación en mí mismo y la relación que mantengo con MIF (Mi Infierno Mental). Resumiendo: mi vida es mejor. Soy mucho más feliz y estoy mucho más preocupado por todo (dos términos no incompatibles, como he ido aprendiendo a trompazos, drama a drama y urgencia a urgencia).

¿Te imaginabas así lo de tener hijos o tenías una idea totalmente equivocada de lo que iba a ser?

Creí que iba a ser un padre de mierda, y asumí que no tendría el menor instinto o inclinación para con la faena encomendada. No resultó ser así. Me nació un (al loro) AMOR nuevo y flamante, completamente desorbitado, que me puso manos a la obra con una sonrisa de imbécil bien petrificada en la faz. La naturaleza es sabia, como suele decirse. A alguien allí dentro (en mi ADN) le caigo bien, está claro.

¿Notaste algún tipo de presión por parte de la sociedad para que tuvieras hijos o fue una decisión totalmente libre? 

En absoluto. La sociedad no jugó el menor papel en esto. Me importa un pito la presión de mis pares. Pero sí creo que me avine a ello -al principio de todo- para satisfacer a mi mujer, y porque sentía una curiosidad puramente sociológica, cultural y (potencialmente) narrativa por eso de tener hijos. Me resultaba inconcebible pasar por la vida sin haber experimentado lo que para la mayoría de mis congéneres pasados ha sido el suceso cataclísmico #1 de su existencia. No quería cascar ignorante en este punto (insisto: esto es lo que pensaba en abstracto, antes de que nacieran mis hijos).

¿Cómo ha afectado este hecho a tu relación con el mundo cultural y musical (como creador y como consumidor) desde que has tenido descendencia? ¿Ha afectado a tu producción creativa? ¿Y a la cantidad de música que escuchas, el número de libros que lees y las películas que ves?  

Han aumentado la cantidad de cosas que practico en casa, pero han disminuido de forma dramática las que implicaban ausentarse del hogar. Leo tanto o más que antes de tener hijos, y le extraigo más rendimiento, y por supuesto lo aprecio más (el tiempo de introspección, el disfrute puro de la lectura, etc.), veo más series y películas (muchas de ellas infantiles; lo que ya me está bien, si tengo que ser sincero). Escucho muchos discos, si bien tiendo a hacerlo cuando estoy trabajando (sin hijos de por medio). El porcentaje se dispara si pienso en las veces que escucho los contados discos que les pirran a mis vástagos, maldita sea. ¿Qué he dejado de hacer, o hago mucho menos? Ir a conciertos, por ejemplo. Pero creo que es un cambio a mejor, pues a lo largo de mi vida he acudido a shows por puro aburrimiento, ganas de tajarme o cosas peores; shows que podría haberme ahorrado, sin duda alguna (ver artículo “Cosas que no puedo hacer desde que tengo hijos” en Chap chap). Otra cosa que ha cambiado es que antes veía lo de ir por ahí –a otras ciudades- a presentar mis libros como un farrote potencial, y ahora lo considero una puta faena contractual que me inunda de pereza y melancolía y añoranza, y que me saltaría del todo con gran alegría si ello fuese mínimamente posible. Un momento: ¡creo que lo es!

¿Has notado algún cambio al respecto de la relación que tienes con la gente que no tiene hijos, especialmente en el ambiente cultural en el que te mueves?

La gente no entiende una mierda lo que es tener hijos. Y ojo: a mi vez yo entiendo muy bien a esa gente, pues a mi Yo pre-paternidad los hijos y los niños en general se la traían al pairo. Es arduo empatizar a pelo, en seco, con algo tan salvajemente remoto y lejano y bizarro como la paternidad. Por otra parte, me disgustan en grado sumo los padres que no paran de quejarse de lo “duro” que es todo esto. Deben pensar menos que yo en lo que debía representar ser padre en 1914. Y aunque ahora fuese duro de verdad, compensa por muchos otros lados (a mí, al menos).

¿Compartes de alguna manera con tus retoños tu pasión hacia la música y la cultura?

Intento no hacer proselitismo activo ni predicar desde el púlpito de viejo rocanrolero (algo que solo causa rechazo, además). Pero los discos y libros y películas están allí, claro, y mentiría como una sabandija si no confesase que me satisface cuando mis hijos y yo compartimos de repente, a menudo por azar, alguna de mis obsesiones. Como cuando apareció el “Surrender” de Cheap Trick en Pixels.

¿Han variado tus planes de futuro desde que tienes hijas? Me refiero tanto a la vida en general como en relación a tus pasiones y a tu producción creativa.

Escribir sigue siendo lo más importante (justo después de mis hijos). Y ahora no tengo tantas ganas (ocasionales) de pegarme un tiro como antes. Miro al futuro con bastante esperanza y gozo, aunque el mundo se esté yendo al traste.

¿Recomendarías a la gente creativa que tuviera hijos/as? ¿Por qué?

Me inquieta esa compulsión que tienen algunos de repartir por ahí consejos vitales. Es algo bastante condescendiente. Nunca recomendaría algo tan bestial y crucial y potencialmente destrozavidas como la paternidad. Solo puedo, como siempre, explicar mi experiencia: es la emoción más grande que he sentido jamás, y desde luego no hay otro amor que se le acerque siquiera. Ni a padres ni a familia ni a parejas ni a nadie. Es el amor absoluto.

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Damià Bosch, fotógrafo, barman, basketbolista amateur y conductor -ocasional-saxofonista/ruidista con el grupo Standstill.

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¿Cuántos años tienes actualmente?

40.

¿Qué edad tenías cuando tuviste a tus hijos?

29 y 35.

¿En qué dirías que ha cambiado tu vida desde que eres padre?

En la dimensión tiempo.

¿Te imaginabas así lo de tener hijos o tenías una idea totalmente equivocada de lo que iba a ser?

No tenía ninguna idea en concreto, iba a ser la hostia y lo es.

¿Notaste algún tipo de presión por parte de la sociedad para que tuvieras hijos o fue una decisión totalmente libre? 

Muy libre, era relativamente joven cuando fui padre (29). El primero de mi círculo de amistades.

¿Cómo ha afectado este hecho a tu relación con el mundo cultural y musical (como creador y como consumidor) desde que has tenido descendencia? ¿Ha afectado a tu producción creativa? ¿Y a la cantidad de música que escuchas, el número de libros que lees y las películas que ves?  

He dejado de tener tiempo de calidad… para leer, ir a conciertos, para tener tiempo de pensar en uno mismo, en proyectos. Algo lógico por otro lado. Cuando podría hacer todo eso, ya estoy cansado.

¿Has notado algún cambio al respecto de la relación que tienes con la gente que no tiene hijos, especialmente en el ambiente cultural en el que te mueves?

Pregunta-li al Miros.

¿Compartes de alguna manera con tus retoños tu pasión hacia la música y la cultura?

Sí… toco la batería con ellos, intento que vean espectáculos interesantes y no pedorradas hechas para niños pilongos y clásicones, aunque no hay muchos. No tener tele ha sido clave en nuestro caso. Eso te acerca más a jugar, hablar, hacer manualidades, y te aleja de una caja llena de mierda.

¿Han variado tus planes de futuro desde que tienes hijas? Me refiero tanto a la vida en general como en relación a tus pasiones y a tu producción creativa.

No tengo planes, así grandes y de futuro. Pero uno tiene que obligarse a encontrar tiempo para hacer SUS cosas, por encima de todos y de todo. Eso suena demasiado a manual, joder.

¿Recomendarías a la gente creativa que tuviera hijos/as? ¿Por qué?

Desde que tengo hijos, respeto mucho más la decisión consciente de no-tener-hijos. Tener hijos es la polla, pero no lo es TODO. Si Dios existiera, habría inventado el botón MUTE o de congelación temporal para los hijos (de uno y de los demás).

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Miguel López, ex-miembro de los grupos Síndrome Tóxico, Thy Surfyn’ Eyes, Pepito Sex, Los Fresones Rebeldes, Les Tres Bien Ensemble o M.A.L. Actualmente miembro activo del grupo Los Temblooores.

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¿Cuántos años tienes actualmente?

50.

¿Qué edad tenías cuando tuviste a tus hijas?

45 y 49.

¿En qué dirías que ha cambiado tu vida desde que eres padre?

Sonrío infinitamente mucho más. Que ahora somos el doble en casa…

¿Te imaginabas así lo de tener hijos o tenías una idea totalmente equivocada de lo que iba a ser?

Algo me imaginaba, pero es mucho más fuerte de lo que me esperaba.

¿Notaste algún tipo de presión por parte de la sociedad para que tuvieras hijos o fue una decisión totalmente libre? 

Decisión totalmente libre y consensuada.

¿Cómo ha afectado este hecho a tu relación con el mundo cultural y musical (como creador y como consumidor) desde que has tenido descendencia? ¿Ha afectado a tu producción creativa? ¿Y a la cantidad de música que escuchas, el número de libros que lees y las películas que ves?  

Como creador, ya tenía una creatividad muy poco creativa… Así que no me ha afectado demasiado. Ha habido momentos complicados, como la resurrección de algunos de mis grupos de los 80 y 90, que hemos tenido que compaginar como hemos podido, principalmente ensayando con nocturnidad (después de que se duerman las criaturas) y dejando el embolado a mi señora los pocos fines de semana que he tenido que ir a tocar por ahí.

Escuchar, lo que se dice escuchar música en casa es difícil, más que nada porque siempre hay que estar haciendo algo y cuando acabas a eso las 10 u 11 de la noche, no es plan. Sin embargo, cuando me acuerdo, pongo cualquier disco y nos ponemos todos a bailar. Tengo suerte que a mis chiquillas les guste la música que pongo, que es música “de mayores”. Donde más música escucho es en el ordenador del trabajo.

Con los libros, como los leo igual que antes (en el metro de camino al trabajo), la cosa no ha cambiado nada.

Antes casi no veía películas y ahora tampoco.

La compra de discos sí que ha cambiado un poco, sobretodo en que antes podía ir de tiendas semanalmente o cada quince días y ahora, como mucho trimestralmente. He pasado de la tienda física al interné como medio de suministro. En cuanto a la asistencia a conciertos, también ha bajado mucho la cosa. El primer año y medio después de nacer la primera chiquilla, creo que no fui a ninguno. Y los primeros a los que volví a ir, me los pasaba con la cabeza en otro sitio. Ahora me reservo para eventos excepcionales, conciertos de amigos, o eventos impepinables y algunas sesiones matinales/vermut, incluso pruebas de sonido a las que puedo asistir acompañado de mis chiquillas.

¿Has notado algún cambio al respecto de la relación que tienes con la gente que no tiene hijos, especialmente en el ambiente cultural en el que te mueves?

Sí, sobretodo cuando dicen de quedar para cenar o tajarse con nocturnidad. A veces pasamos a primera hora para decir hola y… adiós.

¿Compartes de alguna manera con tus retoños tu pasión hacia la música y la cultura?

Sí, alguna vez que he ido a tocar por ahí, me he llevado a la familia y han podido ver la prueba de sonido y algún concierto. También asistimos a algunas sesiones a horas no comprometidas y pruebas de sonido; incluso al Rockfest de Santa Coloma, sufriendo los decibelios de unos tales Heaven Shall Burn. La música les gusta. Las dos bailan como posesas y a la mayor también le gusta cantar (abre la versión en vinilo del megahit “Pelea de Monos”!!). Por otro lado, les dejas un casiotone y ya están entretenidas un buen rato.

¿Han variado tus planes de futuro desde que tienes hijas? Me refiero tanto a la vida en general como en relación a tus pasiones y a tu producción creativa.

Hmmm… No. No tenía muchos “planes de futuro” ni antes ni ahora.

¿Recomendarías a la gente creativa que tuviera hijos/as? ¿Por qué?

Sin duda, a pesar de las trabas que puede ocasionar en tu “carrera”, si es que la tienes o te planteas tenerla. Tener descendencia y hacerte cargo de ella es algo muy especial, divertido y reconfortante. Como ya he comentado antes, yo no había sonreído tanto nunca hasta que tuve a mi primera hija. Y eso… debe ser bueno ¿no?. Ahora, si quieres estar encerrado en tu mundo, sin que nadie te moleste, ensayando cuando te dé la gana, saliendo hasta las tantas semanalmente, no perdiéndote un concierto…. No lo hagas o hazlo con alguien que esté dispuesta a hacer de padre y madre a la vez, mientras tú a lo tuyo. Pero si tienes un hijo para no hacerle caso, quizá no deberías. Por otro lado, a partir de los 2-3 años la situación tiende a normalizarse. Sin llegar a la situación pre-papá… pero se pueden hacer bastantes cosas en compañía.

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Fotografía de portada: Un padre alimenta a su hija directamente de la botella. (Getty Images / 1950)


Uri Amat (Barcelona, 1973)

ull_URILleva pisando estos campos del Señor desde hace más de 40 años. Su larga “militancia” en el underground empieza en su pre-adolescencia, cuando empieza a editar fanzines con su hermano mayor bajo los nombres más estrafalarios: Rowed Out!, Hangover y La Escuela Moderna son algunos de ellos. También ha estado implicado en otras publicaciones en las que, incomprensiblemente, le han dejado colaborar: la revista de tendencias AB, el fanzine Absolut de BCore y su posterior encarnación digital o el blog Gent Normal, entre otros. Nunca le han pagado ni un céntimo por ninguno de sus artículos o entrevistas. Pero como decimos en catalán: “ací caic, allà m’alço”.

Actualmente se dedica, cuando sus retoños se lo permiten, a ir a trabajar en bicicleta, visitar bibliotecas y beber en bares de viejos. Éstas (bicis, bares y bibliotecas) son las tres “B” básicas de la ciudad utópica fourierista en la que ingenuamente cree vivir hoy en día, mientras a su alrededor todo se derrumba.