Palabra d Jordi Llansamà

Artículo publicado por RockdeLux. Foto: Ivone Lesán

Editamos nuestra primera referencia en 1990. Realmente llevábamos activos un par o tres de años antes de editar el “No Problem” de Corn Flakes.  Básicamente nos dedicábamos a la distribución de todo tipo de fanzines y maquetas de ámbito local y algunas cosas del extranjero fruto de nuestros continuos intercambios.

Nuestra apuesta siempre ha sido local y lo sigue siendo. Y es de agradecer que 20 años después las bandas nacionales empiecen a tener el reconocimiento que se merecen. Siempre he pensado que aquí se le ha dado más cancha a las bandas guiris por el simple hecho de ser internacionales, aunque la banda en sí después de verla en directo sea un cagarro. Como si la cercanía fuera algo negativo y la distancia maquillara mejor los defectos. Hay gente que no tiene una moneda para el  vagabundo de la esquina y en cambio está encantada de ayudar a los pobres en Somalia.

Empezamos editando bandas que querían emular a otras y que cantaban en inglés. Muchas crecieron, se disolvieron, se transformaron y ahora tienen otro nombre y algunas cantan en castellano. Fuera complejos.

La música indie en catalán todavía me cuesta, posiblemente porque nunca fui de colonias y porque involuntariamente la asocio a la chiruca. Aunque hoy en día razoné y pueda ser cortés, a mis vísceras les cuesta mucho disimularlo. Pero soy consciente de que empiezan a aparecer propuestas válidas.

Me hace feliz que bandas que han pasado por la casa como Standstill, Delorean, etc. se hayan convertido en unos de los mayores exponentes de la música independiente hecha aquí. Me satisface sobretodo por las personas que forman esas bandas y porque me hace pensar que en realidad no estábamos tan equivocados cuando editamos sus discos.

Siempre se ha hablado de que BCore somos una gran familia y me gusta pensar que es así. Evidentemente no vamos todos juntos de la mano. Aquí los hijos también se independizan. Pero si que creo que somos una especie de colectivo con nexos en común, aunque entre sí seamos muy diferentes.

En 20 años nos ha pasado de todo, subidas, bajadas, curvas y rectas.  Distribuidores, editoriales, managers, etc. se aferraron a nosotros cuando parecía que el indie era saludable y más tarde debido a la mala situación del mercado desaparecieron dejando las habitaciones revueltas.

Todos estos desbarajustes desembocaron en una misión suicida. Prescindir de todo lo que necesita un sello que lleva 20 años en activo y volver al inicio, a lo básico, a la esencia. Seremos nosotros mismos quien actuaremos de distribuidora, administraremos nuestro catálogo editorial, representaremos a nuestros artistas, trabajaremos con las plataformas digitales sin los intermediarios de turno, mejoraremos el contenido de nuestro catálogo de venta por correo, algo que ha estado ahí intacto desde el primer día y que nos ha permitido hablar cara a cara con nuestro público y que ahora en su versión online nos permite tener feedback al instante.

A nosotros lo que nos gusta es editar discos. Discos interesantes, discos que nos compraríamos, discos para nuestras estanterías. Las tiendas abarrotadas con cubetas, algunas polvorientas, donde puedes pasar una mañana tocando, mirando y removiendo vinilos nos siguen seduciendo.