¿Ha visto usted mis tatus? No… ¡pero me gustaría verlos! (Parte III)

Seguimos con esta serie de entrevistas en la que queremos reivindicar los tatuajes chulos como expresión subcultural y contracultural, y también por su componente autobiográfico (incluídos los errores y fiascos fruto de la inocencia o del desparrame etílico), más allá de su componente estético, y en oposición a las mierdas pseudo filosóficas de postín, las frases motivadoras, las fechas de boda en números romanos o los nombres de los hijos en élfico.

Así, he preguntado a ciertas personas por qué decidieron empezar a ilustrar de manera permanente su piel y qué piensan de ello hoy en día. Son gente del más variado pelaje: músicos, camareros, tatuadores, escritores, ilustradores y otras precarias malas hierbas, unidos por una pasión común, aquella que hace no muchos años te colocaba directa y voluntariamente del lado de los marginados.

En esta tercera parte tenemos con nosotros a Aïda Camprubí, David Unison, Adrià Ferrer y Marta Fontana “Martillo”.

(Podéis leer la primera parte aquí y la segunda allá)

Aïda Camprubí

Bajista (en el grupo punk Sictor Valdaña & The Check This Outs), periodista y energúmeno. Habla más de lo que trabaja, y eso es mucho decir

¿Cuántos tatuajes llevas?
De momento 7, en su gran mayoría escondidos.

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
El primero es una tiara con pajaritos, debajo del pecho izquierdo. Me lo hice con 16 años y me lo diseñó mi mejor amigo, Roof. Me da bastante vergüenza porque es muy cursi, en esa época me sentía como una princesa. Creo que lo que me da más corte es que aún me siento así, ¡jajajaja!

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
El que pone “Riot” detrás de la oreja. La tipografía es de @marriapratts, me encanta su trazo. Otro es el que me hizo Guillem de Una Bèstia Incontrolable y La Cova Serigrafía, es una rosa abierta, atravesada con una flecha y con un ojo en el centro, a lo The Residents; lo diseñó y me lo tatuó en una mañana, mientras desayunábamos, es de los más bonitos -¡y grandes!- que tengo. Su significado es secreto, pero si me invitáis a unas cervezas lo más probable es que lo termine largando.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
El que me trae mejores recuerdos es uno pone “Unfun” -por el disco Jawbreaker– detrás de la rodilla izquierda, porque me lo hice con mi pareja Victor justo al mes de conocernos, y allí continuamos, queriéndonos un montón. Y el que me trae peores, es el símbolo de Mercurio (me pensaba que era el feminista con un par de astas, pero no ¡jajajaja!), porque me lo hice en Oporto con unas amigas, después de una noche de cerrar varias discotecas, que nos lloviera encima y terminar durmiendo en un cajero. Por suerte está en la otra oreja y a veces se me olvida hasta de que existe.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
Llevo una “C” de copyright en la ingle. Es de cuando me hice el primero. He pensado en cubrirlo muchas veces, pero tengo la esperanza de que no se note y termine pareciendo una peca.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Debería parar, pero tengo demasiados amigos aprendiendo a tatuar y me alucinan los garabatos. Seré una abuelita llena de pegotes.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Una vez, Laura Höldein me dijo que los tatuajes sirven para adornar partes de tu cuerpo que no te gustan y esta idea me encantó. Tatuarse está muy normalizado, en depende de que ámbitos es incluso un uniforme (y no me refiero a los yakuza), pero si lo haces solo como acto de rebeldía, ¡menuda acción más absurda! ¿De qué sirve pertenecer a una tribu o escandalizar con tus marcas? ¿Para alimentar el ego? Prefiero nutrirlo con otras cosas, por ejemplo, los mimos.

David Unison

ex-A Room with a View, Músico, productor, Dj

¿Cuántos tatuajes llevas?
Diecisiete.

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
El logo de un grupo de hardcore llamado Shelter. Es como una rueda en llamas, aunque el tatuador en aquel momento me dijo que por que me tatuaba una rueda con pelo. Se supone que es un símbolo que está en lo alto de los templos hare krishna en la india. Recuerdo que me lo hice con 16 o 17 años en 1993 / 1994. Y sí, me sigue gustando.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
El que llevo en la mano es mi favorito. Mi amigo boldtron dice que el concepto es “diosificar “, me lo hice en mi casa con un amigo que vive en Berlin y trae su maquina de vez en cuando. Me flipa el diseño.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
El logo de Shelter me recuerda a la epoca mas divertida de mi vida en la que todo era por diversión. Estaba todo el día haciendo skate y tocando la batería. Sin presiones, sin expectativas mas allá de pasarlo guay. Malos recuerdos ninguno.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
Llevaba dos cucuruchos de helado en el tobillo pero ahora lo cubre una pieza negra cuadrada que me mola mas que los malditos cucuruchos jajaja. Tampoco es que me avergonzara pero lo veía y pensaba … puto demacre .

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Hace como 3 años que no me tatuo, pero tengo cita para antes que acabe el año, así que… Me tatuo cuando encuentro algo que me llama mucho la atención o en este caso por que me tatua un amigo muy bueno del que no tengo nada y es casi como una cuenta pendiente.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Llevo uno de mis apellidos tatuado y es obvio que es por algo, o algunos representan algún momento de tu vida pero el significado en mi caso, suele llegar después. En principio siempre parte de algo mas estetico.

Adrià Ferrer Marqués

Ilustrador, cantante de Pennycocks

¿Cuántos tatuajes llevas?
Unos 7 en total

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuándo? ¿Todavía te gusta?
La verdad es que estaba tan ansioso por tatuarme que me hice uno tan punto cumplí los 18. Me tatué una rosa con una golondrina arriba y una serpiente abajo, en el brazo. La verdad es que aun le guardo mucho cariño, ya que me lo dibujé yo mismo (ahora trabajo de ilustrador) aunque después de unos años, ya empieza a parecerse a el tatuaje de un inglés viejo de vacaciones en Lloret de Mar.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
El corazon con el cuchillo que llevo en el pecho. Me trae tanto buenos como malos recuerdos. Lo que tiene que ser un tatuaje sincero, supongo.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
Ese último que te dije. También tengo el logo de mi banda The PennyCocks, un gato malo con una gorra de plato. Llevábamos poco tiempo tocando y necesitabámos un logo, así que pillé este gato de un libro de tatuajes de prisiones rusas. Es un símbolo de los ladrones. También recuerdo una vez que estábamos tocando por Galícia, y al acabar el concierto se me acercó un chico. Se presentó como David DIz, me dijo que era tatuador y que le encantaban mis tattoos de viejo y que si mañana aun estábamos por allí me hacía uno gratis. La verdad es que al dia siguiente los organizadores nos habían organizado una visita a unas termas naturales que había por allí, pero yo y Marc (el bajista) nos escabullimos para tatuarnos. Me dibujé una calavera con un pitillo y un sombrero de copa en el tobillo.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta? ¿Te avergüenzas de él?
La verdad es que no me avergüenzo de ninguno, todos me gustan ya que la mayoría me los he dibujado yo. Precisamente el más chustero que llevo es una golondrina que me tatué en casa del novio de mi prima cuando tenía 19. Estaba esperando a que terminaran de tatuar a mi novia de entonces y me lo hice por puro aburrimiento. El chico era algo amateurs y me quedó una buena cicatriz. Una especie de golondrina por sobre del codo, con relieve. Muy taleguero, pero con su encanto. También tengo una cruz en el dedo anular de la izquierda. Nos lo hicimos la mayoría de colegas del pueblo a los 18, como símbolo de amistad y estas cosas. Recuerdo una buena bronca de mi padre, ya que según él, “parecía que me lo hubiera hecho en la cárcel”. Yo me partía de risa. Lo gracioso es que él lleva en la mano 3 puntos con una S extraña que se hizo en la India con un mondadientes.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Supongo, no me lo planteo mucho ni voy pensando en qué tatuajes hacerme. No tengo prisa, cuando veo que la ocación lo merce, lo haré. Ya habían pasado casi 4 años desde la última vez.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
No lo sé ni me importa mucho. Supongo que ahora vivimos en una época más postmoderna donde los símbolos pierden su significado y se queda sólo lo estético y la imagen en sí. La gente juega con eso. Antes era más de gente de la mala vida. En “Fuera de la Ley” (Hampa, Anarquistas, bandoleros y apaches. Los bajos fondos en España 1900-1923, La Felguera Ediciones) hay una buena entrevista al “Chato Pintor”, considerado uno de los primeros tatuadores de Barcelona. Se queja de que está harto de dibujar corazones con iniciales y flores a las prostitutas y a los marineros. Algo ha cambiado.

Marta Fontana “Martillo”

Cantante de la banda Barcelonesa de punk’n’roll The Capaces, de la banda de soul’n’roll Shake! Ilustradora freelance, madre y es posible que se me olvide algo más (Fotos de Mikelsolitario)

¿Cuántos tatuajes llevas?
Doce

¿Cuál fue el primer tatuaje que te hiciste? ¿Cuando?
Mi primer tatuaje fue la portada del primer disco de The Capaces “Born to punk”, el esqueleto de un feto con cresta. Yo tenia 19 años, en el año 2000.

¿Todavía te gusta?
Mucho. La imagen de aquel esqueleto de embrión no nato, corría por los altillos de la casa de mis padres, en un tomo de una pseudo enciclopedia obsoleta de los años 70. Siempre me había conmovido esa página, la vida y la muerte en un espacio tan pequeño. En aquellos años en el auge de mis correrías más punkarras y con el lema de vida “No future”, me pareció muy injusto y pensé en sacarlo de ese libro que olía a moho, coronarlo con una cresta, convertirlo en el emblema de mi banda, y llevarlo siempre conmigo. Como anécdota el último tatuaje que me he hecho, en el 2014 versa un “For good” en la parte alta de la espalda, título del penúltimo disco  The Capaces, refleja como el tiempo transforma los pensamientos.

De todos los tatuajes que llevas, ¿Cuál es tu favorito? ¿Por qué?
Mis polillas. Me sentía identificada con estos animales nocturnos y también me fascinaba el simbolismo de la metamorfosis. Las polillas nacen con el poético propósito de alcanzar la luna, la que una vez fue el faro que gobernaba la noche, pero desde la llegada de la luz artificial las pobres enloquecieron perdiendo su sino y eso también se parecía bastante a mis andanzas por perseguir estrellas fugaces. Su relación con el inframundo y su capacidad de traspasar sus portales conecta con mi psique y mis delirios mas oscuros. Todo empezó con un proyecto artístico que desarrollé durante varios años y que culminó en los tatuajes de las polillas. Bajo el concepto “Refugio”, idea matriz de una exposición colectiva,  empece a trabajar en una obra de vídeo-arte donde me tejía un capullo que acabó cubriéndome simulando un capullo, finalmente aparecieron las polillas sobre mi piel. La primera abrió paso desde el corazón (símbolo de la crisálida) y aun hoy las polillas, de momento van 5, siguen brotando en mi cuerpo en momentos concretos, por circunstancias especiales o por necesidad. El proyecto fue seleccionado por la joven creación europea de 2006/07 y se ha ido desarrollando en diversas exposiciones. De la misma manera las polillas aparecen en muchos de mis dibujos, son parte de mi tótem y siempre revolotean a mi alrededor, son un sello personal.

¿Cuál te trae mejores recuerdos? ¿Y peores?
La sirena de mi brazo izquierdo. Al final decidí no comerme al marinero. Pues este, en vez de picar mi cebo, para posteriormente ser devorado, agarro el corazón desastrado, lo curó y venció al monstruo. Y ya dejé atrás la guarida de las calaveras y los cantos de sirena. Ninguno me trae malos recuerdos, pero en la muñeca derecha llevo un cerrojo. Al salir del box de la tatuadora tiré la llave y allí quedaron cerrados para siempre los demonios que en su día me atormentaron.

¿Cuál es el tatuaje más chungo que llevas o el que menos te gusta?
Llevo un cover de un minúsculo tattoo que en vez de cubrir me recuerda que tome una mala decisión, pero me trae muchas risas, muy buenos recuerdos.

¿Te avergüenzas de él?
Me “avergüenza”, y lo escribo entre comillas porque no puedo evitar hacer que no con la cabeza mientras se me escapa una sonrisa. En realidad es todo el vodevil que lo rodea, mezcla alcohol , madrugada, primero de mes con dinero fresco. Típico tattoo de hermandad (amor universal entre 2 amigas). Dibujamos el original a bolígrafo y  en una servilleta de bar, bajo un lema horroroso en italiano que resultó estar muy mal escrito, después de varios portazos (era bien entrada la noche) localizamos un tatuador que nos lo hacia esa misma noche. Cogimos el último tren hacia un lugar incierto, cruzamos unos prados a oscuras, avistamos un jabalí, llegamos a una nave industrial donde nos esperaba una pareja que con toda la normalidad y hospitalidad del mundo nos abrieron las puertas de su casa, una especie de hangar con una caravana dentro, allí vivian. En el estudio tattoo-museo del sado masoquismo, pues ellos se dedicaban a estos espectáculos, tomamos mas cervezas y nos pusimos a sangrar un ratito…etc etc Íbamos a lo loco! Estábamos convencidísimas de nuestra diseño…etc al día siguiente, resaca, dolor de cabeza y una calcomanía en el antebrazo. Al cabo del tiempo decidí taparlo con una hermosa rosa, el diseño no acabó siendo lo que esperaba, tomé una mala decisión.

¿Te vas a seguir tatuando? ¿Por qué?
Sí. Tengo  mas proyectos en mente y me gusta como me sientan, me veo mas bonita.

¿Qué sentido tienen los tatuajes para ti hoy en día, en que el hecho de llevarlos está un poco más normalizado?
Para mi son arte efímero en un lienzo viviente. Y como arte, tiene muchas versiones existenciales. No cuestionaré las que no comparto o no entiendo. Solo añadir como ilustradora profesional con mas de diez años de experiencia que dibujar y tener una maquina no te convierte en artista.


Uri Amat (Barcelona, 1973)

Lleva pisando estos campos del Señor desde hace más de 40 años. Su larga “militancia” en el underground empieza en su pre-adolescencia, cuando empieza a editar fanzines con su hermano mayor bajo los nombres más estrafalarios: Rowed Out!, Hangover y La Escuela Moderna son algunos de ellos. También ha estado implicado en otras publicaciones en las que, incomprensiblemente, le han dejado colaborar: la revista de tendencias AB, el fanzine Absolut de BCore y su posterior encarnación digital o el blog Gent Normal, entre otros. Nunca le han pagado ni un céntimo por ninguno de sus artículos o entrevistas. Pero como decimos en catalán: “ací caic, allà m’alço”. Actualmente se dedica, cuando sus retoños se lo permiten, a ir a trabajar en bicicleta, visitar bibliotecas y beber en bares de viejos. Éstas (bicis, bares y bibliotecas) son las tres “B” básicas de la ciudad utópica fourierista en la que ingenuamente cree vivir hoy en día, mientras a su alrededor todo se derrumba.