Entrevista a Jordi Comas: “Héroe del underground”

Esta es mi cuarta aportación al BCBlog, después de un incendiario post cuestionando el papel de las marcas en las bandas y de dos entrevistas: una al concejal de la CUP en el Ayuntamiento de Barcelona, Josep Garganté, y otra al tótem Ian Svenonius. Pero es esta entrevista, a un tal Jordi Comas, la que siento que es mi mayor aportación al blog y de la que más orgulloso estoy. También es la entrevista que se me antoja más universal. Esta entrevista es a un único individuo, pero quiero que sea una oda a los miles de Comas que existen por todo el mundo, que con su pasión, voluntad y ética producen, dinamizan y revientan la cultura acercándola a los suyos sin esperar nada a cambio, ni un “gracias”. A todos esos que son anónimos para la mayoría, pero los que pisamos las salas de conciertos, las okupas u otros espacios de nuestros pueblos y los de su alrededor, sabemos quienes son.

Todos conocemos a muchos que se merecerían calles y plazas. No luchan por notoriedad, prestigio o poder mediático, luchan por lo contrario. Hoy hablaremos de y con Jordi Comas, más conocido como Crusty o Sr. Crustaci, un pueblerino sin grandes pretensiones que, como iréis leyendo, sigue un modelo universal. Un héroe punk, cotidiano y por lo tanto, anónimo para muchos.

Quedamos en Barcelona, más exactamente en la Fábrica Fabra y Coats donde en esas fechas se están exponiendo fotografías suyas en una exposición compartida. No os confundáis, Comas no es fotógrafo aunque a menudo dispare fotografías. Él es de los que no necesitan autorización o título alguno que los acredite para hacer nada. Lo piensa y lo hace.

El Sr. Crustaci simulando que endereza una foto a petición del fotógrafo, Lluís Huedo.

“Nunca había expuesto y le dije a Pere –comisario y fotógrafo de la exposición– ‘no soy fotógrafo, ni tengo una réflex’, y me respondió ‘esto no es una competición, lo que interesa es mostrar una cosa real’. Me ha gustado mucho como ha quedado. Cada uno tenemos una visión, disparamos de una manera diferente, pero todos formamos parte de lo mismo, todos hemos crecido con lo mismo”. Sus otras dos grandes aportaciones a la causa, son la organización –o la ayuda a la organización– de conciertos y divulgar su cultura a través de las ondas de la radio.

Nace en Salt, provincia de Girona, en el 1978 y no puedo darle otra profesión dentro del activismo musical que la defendida por Jordi Oliveras como “dinamizador cultural”. Ha hecho más de 20 años de radio, conciertos esporádicamente, así como exponer sus fotografías durante el 10º aniversario del  Sant Feliu Fest 2016 y la ya comentada exposición en la Fabra y Coats.

Sus otras dos grandes aportaciones a la causa, son la organización –o la ayuda a la organización– de conciertos y divulgar su cultura a través de las ondas de la radio.

Empieza en el 97, montando su primer concierto en las fiestas de un pueblo cercano al suyo, Banyoles, “con la gente del Ateneu Alternatiu, en las Barraques de Banyoles, allí, en el suelo con cuatro palets”. Como a tantos otros le ‘entra el gusanillo’. Empieza a organizar conciertos en Banyoles y también en la última época de la célebre okupa de Salt, La Maret, cuando “estaba ya de capa caída, donde en los conciertos si te venían 10 personas ya podías darte por contento. Fue un poco frustrante”.

“Entonces lo que hacía era ayudar a peña, tenía contactos y los ayudaba. A veces me implicaba, pero siempre he montado conciertos de manera esporádica. Lo que sí empecé con fuerza fue, en el 94, una colaboración en La Nit dels Insuportables. El programa de radio que hacíamos en Salt que duró 12 temporadas.”

Aquí, permitidme que haga un alto en el camino y os sitúe ya que muy probablemente no tengáis mucha idea de qué es o dónde está Salt. Salt es un pueblo dormitorio que está a 0 metros de Girona, por donde pasa la autopista de Barcelona (València, Madrid, Zaragoza, etc.) a Europa. Si es o ha sido conocido alguna vez, es por la alta inmigración. En los 60 procedente del sur de España y ahora del continente que está al sur de España. Es, después de Guissona y un par de pueblitos turísticos de la Costa Brava, el municipio con más inmigración de Catalunya con un 38% en 2015.

Siempre ha sido un pueblo obrero con muchas ganas de hacerse a sí mismo y reinventarse cada vez que sea necesario. En el 76, una organización popular empezó la Escuela de Adultos que supondría un ejemplo para las del resto del Estado. Ràdio Salt nace igualmente libre en el 84. Un año antes revocaban el decreto de anexión a Girona, que en el 74 había dictado el Tribunal Supremo franquista. Actualmente cuenta con la sala de conciertos más profesionalizada y de más aforo de la provincia (La Mirona) y con uno de los pocos equipamientos culturales destacables de la comarca: la Factoria Cultural Coma Cros. Salt es un oasis entre el pijerío, el hippismo y la armoniosidad de los parajes del Empordà, la Costa Brava, los Pirineos, o la propia Girona.

En los 90 continuaban esta tradición anarquista y libertaria tal y como nos cuenta el propio Comas, “Salt fue un revulsivo. Salt, Banyoles, Romanyà (que es donde estaba la gente de Sant Feliu que estaba implicada), fueron el foco del movimiento  musical en las okupas de la provincia de Girona”.

Salt es ese pueblo que queda a la sombra y que nadie ve.

La legendaria banda de Figueres/Salt Without en sus años mozos en La Maret.

Es en la radio municipal de este pueblo, el suyo, donde Jordi empieza, aprende y se desarrolla a lo largo de 10 heroicas temporadas. “Yo me he movido con la radio por Salt y Celrà y a nivel de conciertos he montado alguna cosa por Barcelona muy esporádicamente. Básicamente, me he movido por Girona: Salt, Sant Feliu de Guíxols, Palafurgell, Sarrià de Ter… y por la provincia de Barcelona […] Mucha gente me decía ‘tú triunfarías en Barcelona, con las cosas que te gusta hacer y tal’… Quizá sí, pero yo soy más de vivir en un pueblo pegado a una pequeña ciudad como es Girona. Siempre me he encontrado muy bien en Salt.”

Crusty a los mandos de Ràdio Salt.

“Con esto no se gana. Esto se hace como hobbie. Te explicaré una anécdota: en 22 años de radio este diciembre pasado, cuando monté la fiesta de los 300 programas del Frenopàtic, en Celrà –donde gobierna la CUP dos años sí dos no– la chica de cultura que gestiona la radio y tal, vino a la fiesta ¡y me regaló una panera para alucinar! ¡Me dio las gracias! Me quedé muy emocionado. No me había pasado nunca que nadie me agradeciera nada. Yo que sé: gracias por dinamizar o por montar estas fiestas, o por dar voz des de la emisora municipal”.

Quedarse en un pueblo es ir a contra corriente de la contra corriente Y mantenerte en tu sitio décadas después con una sonrisa y el positivismo de Comas es de admirar. Es consciente que vivir en un pueblo es a menudo ser olvidado o ignorado por puro desconocimiento.

En una gran ciudad como Barcelona, la vida puede estar muy jodida, quizá la policía pega más y más fuerte, quizá las okupas están más en el ojo del huracán, pero, sin lugar a dudas, es donde mayores colectivos puedes encontrarte y por lo tanto, desarrollar tu actividad, por friki que sea. Es más factible. Sobretodo en la escena hardcore-punk que es eminentemente urbana. Quedarse en un pueblo es ir a contra corriente de la contra corriente Y mantenerte en tu sitio décadas después con una sonrisa y el positivismo de Comas es de admirar. Es consciente que vivir en un pueblo es a menudo ser olvidado o ignorado por puro desconocimiento y aun así ve el vaso medio lleno “Sí que hay gente que conoce la movida de Girona. Más en los entornos okupas. Pero, ¡es que hay cincuenta mil grupos en Barcelona! Hay grupos que podrían venir a tocar tranquilamente y no dan el paso. Después ves como se cascan esas grandiosas giras por Europa. Y, ¡Joder! ¡Nosotros también existimos! De Barcelona hacia Europa pueden parar en Girona o cualquier sitio de la provincia que pueda haber una poco de movida. Supongo que se conoce poco, porque muchos grupos de la capital no se han interesado nunca por salir a tocar a comarcas. Ya lo tienen todo en Barcelona. Ya van los grupos a tocar a la capital, hay tanta casa okupada y tanto sitio donde poder llegar a tocar que no acaban de salir”. 

A pesar de la ‘oferta’ que pueda haber en una gran ciudad, Jordi nos revela su secreto, su porqué de vivir en una pequeña comunidad: “Reconozco que los mejores bolos han sido en pueblos super pequeños: en Vidreres, en Sant Feliu… Como en Palafrugell con un grupo que traje para, también, una fiesta del Frenopàtic, se lo pasaron teta, tío, ¡teta! Porque a veces es mejor el ambiente de pueblo y los pollos que se montan, que no el ambiente de Barcelona, que es estar allí pero sin acabar de desfasarse. Muchas veces es muy estático”. Eso solo lo sabe y lo puede comprender quien estaba en ese concierto. Nadie más.

Nina d’Illinoise en el bar La Via, Girona, con la camiseta de El Frenopàtic, de Olga Mendez, 2012.

“El Centralismo siempre ha existido, tanto a nivel político como de conciertos como de muchas cosas. Hurricäde son conocidos, Anchord también… Esto funciona mucho por depende de donde te muevas. Los 4 grupos que se han movido por el underground de Girona ya son conocidos. Hoy con internet es muy fácil”. 

“La Atzavara es súper conocida, pero tú vas por Barcelona y pregunta si la conocen y unos te dirán sí, otros que no”. Pero, ¿y si preguntamos a alguien de Lleida? “¡Hostia! No lo sé. Lleida es un poco como Olot, viven enclaustrados en su mundo. Sería interesante saber qué opina alguien de Balaguer, qué conoce, etc.”Ahora mismo esa pregunta no la podemos hacer, pero si a la inversa, ¿tú,conoces algo de Lleida o Tarragona? “Poquísimo. Lleida lo desconozco, sé que hay alguna okupa. Y Tarragona por movidas de los Crim alguna sala conozco, y algún colega tiene una tienda, pero poco más”. El desconocimiento es mutuo. Quizá los que nos quejamos del centralismo de la gran ciudad de turno deberíamos hacer más por interesarnos por nuestros semejantes de otras comarcas.

“De Atzavares hay muchas en Catalunya. La gente de Vic, de Manlleu, de Torelló. los de Sant Feliu de Codines que llevan la hostia, los hermanos pequeños del Atzavara: los de Soroll de Vidreres… Hay circuito”

“De Atzavares hay muchas en Catalunya. La gente de Vic, de Manlleu, de Torelló, los de Sant Feliu de Codines que llevan la hostia, los hermanos pequeños del Atzavara: los de Soroll de Vidreres… Hay circuito”. Como en todo el Estado. Seguro que hay vida más allá de la capitales, el Arrebato, el Canela, la Residencia, la Faena II o el Liceo Mutante, seguro que hay más de un Rincón Pio Sound.

“Siempre he pensado que toda esta gente debería vivir en comuna, en un pueblo, y cada día montarnos las actividades nosotros mismos, montarnos nuestros conciertos porqué estaríamos allí mismo”. Razona que por ejemplo “en Vidreres están hartos de que no les vaya gente del mismo pueblo a los conciertos” que todo es “gente de pueblos vecinos o gente de más lejos”. Reconoce que la tarea de querer hacer alguna movida en tu pueblo cuesta mucho. “Tú puedes haber nacido en un pueblo y ser cinco que os mola un rollo, pero sois cinco. ¿Qué haces? ¿Cómo te lo curras? ¿Quieres tener una programación estable de 3 o 4 conciertos al mes de este rollo?”

A cada sentencia le sale una réplica. No se queda en ese discurso autocomplaciente de señalar enemigos y masticar improperios, “hoy en día cuesta que la gente se mueva. Pero siempre he pensado que cuando te interesa una cosa vas donde haga falta”

A cada sentencia le sale una réplica. No se queda en ese discurso autocomplaciente de señalar enemigos y masticar improperios, “hoy en día cuesta que la gente se mueva. Pero siempre he pensado que cuando te interesa una cosa vas donde haga falta. Sea donde sea. Otra cosa es que la gente busca excusas. Si a ti te interesa algo sacas tiempo de donde sea y vas”. Hablando de tiempo, y la escasez de él, llegamos al artículo de Uri Amat sobre la paternidad y el punk. Nuestra reciente paternidad no hace si no volver a ese tema cada 5 putos minutos. Crusty se sincera, “la idea es continuar haciendo cosas, intentar evolucionar con el crío. Intentar adaptar lo que llevo haciendo a él. Hablarlo mucho con la pareja. No sé, me interesa mucho ir a conciertos, quizá en vez de ir a 7 u 8 al mes, iré a 3 o 4”. Lo de la radio sí que lo he aparcado, está en stand by.

Buscando lo universal del hardcore-punk de pequeños pueblos o pequeñas ciudades, en relación a grandes urbes siempre saltan los nombres ejemplares de la Asociación Soroll de Vidreres, el ATV de Sarrià de Ter, la Atzavara de Sant Feliu de Guíxols, etc. Nombres que se repiten y se señalan en un mapa. Pero siempre se escapa Girona, cuesta que aparezca de entre los labios de Comas. “En una pequeña gran ciudad como es Girona, con mucho público potencial, no hay demasiadas propuestas musicales alternativas o underground y de las pocas que hay a veces cuesta enterarse. En Girona todo ha sido siempre muy institucional. Te dejan hacer cosas pero, ¿qué? Orella Activa hace cosas una o dos veces al año, ¿sabes? Todo es con cuentagotas. Girona es muy rumbera y aún tiene una gran vertiente hippie y mucha gente de buena casa. Pijipies. Salir a la discoteca y tomarte tus cubatas. Mira que ha habido iniciativas, ¿eh? pero cuesta mucho. Tampoco ha habido un circuito de grupos bastante potente para tener una programación estable debido a las dificultades de poder programar conciertos en locales de restauración en Girona mismo. El Ayuntamiento nunca lo ha puesto fácil.

Lo que consiguió la Atzavara fue algo envidiable para estudiosos de la sociología hardcore-punk y el adiestramiento humano. Lograron juntar una masa estable de adeptos que iban cuando el calendario marcaba concierto, sin preocuparse en el nombre del grupo.

Por eso, en la Girona de a finales de los 90 y principios de los 00, debías ir a otros pueblos como al Sant Feliu de Guíxols de la Atzavara Club.“La Atzavara también tubo una época muy buena, la del antiguo matadero, donde se programaban durante algunos meses 3 o 4 conciertos cada semana. Se traían mucho grupos de sonoridades emparentadas con sellos como  Dischord, Southern Records, entre otros estilos. Hemos visto a grupos como Converge, At The Drive-In, King Khan and His Sensational Shrines, o al combo The World/Inferno Friendship Society un 29 de febrero, por citar algunos. Han pasado grupos que después se los ha quedado un Primavera, Les Savy Fav, por ejemplo”. 

Lo que consiguió la Atzavara fue algo envidiable para estudiosos de la sociología hardcore-punk y el adiestramiento humano. Lograron juntar una masa estable de adeptos que iban cuando el calendario marcaba concierto, sin preocuparse del nombre del grupo. Obviamente estoy hablando de la era pre-internet. Su calidad al programar y su ética al organizar hicieron el caldo de cultivo. Años estaremos oyendo ese nombre bajo influencias de festivales, garitos, colectivos y grupos de música. “Siempre he sido más punk, hardcore, pero a la Atzavara iba porque me interesaba lo que hacían. No por el grupo, sino por lo que hacían. Muchas veces iba, disfrutaba del concierto y no me compraba nada de merch de la banda, porque prefería verlos pero no me interesaban tanto como para tener un disco en casa. Pero iba. Y me era igual chuparme una banda lenta como una de rápida”. Demuestra que lo más importante era el sitio, por como se hacían las cosas, por que tipo de bandas, más allá de lo musical, traían.

No es una competición.  No hay meta. No hay casilla de salida. No hay fin. Si al iniciar la entrevista quise que se tomaran esta entrevista a un único individuo como ejemplar más allá de lo anecdótico, es para que vieran la universalidad dentro de la individualidad.

“Una cosa trae la otra. Los conciertos, la fotografía, los fanzines. Es todo un circulo. ¡Tienes tantas posibilidades! Y encuentras gente súper maja. En el mundo laboral es todo tan competitivo. Es como esta exposición,  yo a Pere le dije: ‘yo he hecho la expo de Sant Feliu pero nunca he expuesto, no soy fotógrafo, no tengo una réflex’ y me decía ‘esto no es una competición’”.

No es una competición.  No hay meta. No hay casilla de salida. No hay fin. Si al iniciar la entrevista quise que se tomaran esta entrevista a un único individuo como ejemplar más allá de lo anecdótico, es para que vieran la universalidad dentro de la individualidad, también quisiera que se tomaran la entrevista en su conjunto, estas palabras, como el trabajo en el proceso que es todo esto.

Así que vamos a evitar el punto y final, la esquela o el golpe definitivo.

Esta entrevista no va a terminar aquí. La dejaremos pausada para que se continúe en otro momento, en otro lugar con otras personas.

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Fotografía de portada de Lluís Huedo. 


Lluís Huedo (Girona 1982)

Lluis_huedo

Ser humano en construcción y padre de familia. Se le atribuyen diferentes profesiones a pesar que no se reconoce en ninguna de ellas. Se declara superviviente del día a día, pero en realidad no le queda otra opción. A veces hace cosas. Cuando cita las influencias de su vida le gusta agradarse y nombra a Dan Graham, Asier Mendizabal, Cassavetes y a la Atzavara Club, aun no conociendo la mitad de lo que han hecho.

Dibujo de Rosina Alemany.