Sofa

Cómodos pero sin poder contenerse, ese es el modo de estar de Sofa. Les va el movimiento perpetuo, encontrar nuevos puntos de equilibrio y así evitar acomodarse. Lo de los Guipuzcoanos no es innovar por innovar: es, más bien, reflejo de una inquietud, una forma de detenerse.

Coincidiendo con el décimo aniversario de la banda desde que empezaron a ensayar, vienen a presentar 8 nuevos temas propios. Temas que llegan votando igual que granos de maíz en la sartén. De hecho, es así como han nombrado el disco, “Krispetak”, que significa palomitas en vasco.

El trío, que hasta ahora se había resistido a cantar, también nos presenta su voz. Pero que esto no os ciegue. La esencia de su música sigue siendo la misma, no es que el narrador haya cambiado demasiado las cosas. Los de Sofa prefieren hacerlo al revés, se empeñan en buscar la sonoridad de las palabras trabajando el discurso de los sonidos. Lo hacen con mucha elegancia, además. Saben cómo aunar fuerza y melodía, son hábiles anudando el golpe rítmico del bajo y la batería con el brillo de la guitarra. Así ha sido hasta ahora y en este tercer trabajo siguen igual. Tienen la determinación de huir de exhibicionismos, adoran sin pudor el juego y la acción. Por eso sus canciones son tan redondas, porque no han perdido la capacidad de pellizcarte.

Son palomitas, sí, pero no de esas tan coloridas como sosas. Son granos naturales, de maíz, que saltan al poner la olla en el fuego. A pesar de que sus volteretas son impredecibles, son idóneas para cualquier encuentro entre amigas, y lo que los hace tan especiales y, a su vez, tan frescos y cercanos.