Trae tu cara

Cuello

Referencia: BC.278
Fecha de lanzamiento : 9 Enero, 2015
Formato: LP, Digital

Si  estas alturas necesitas que te presenten a Cuello es que has estado en Babia los últimos dos años. Disculpa si me estoy tomando demasiadas confianzas y suena un poco abrupto, pero es así. Y eso no es lo peor, ni mucho menos. Lo peor es que te has estado perdiendo a una de las bandas más excitantes de la escena estatal. Quedó claro con su debut, el arrollador “Mi brazo que te sobre” (2013), y se ratificó tan solo doce meses después con “Modo eterno” (2014), su segunda entrega. Dos discos de los que te alisan el pelo y te desfiguran el rostro, como cuando te asomas por la ventanilla de un coche que viaja a toda velocidad. Dos álbumes eufóricos, desinhibidos, rebosantes de melodías y estribillos perfectos, de los que se adhieren al cerebro para siempre y te ves empujado a corear como si no hubiera mañana. Sí, Cuello es uno de esos grupos. Llámalo actitud, indie-rock noventero o pop robusto y en estado de permanente efervescencia. En realidad, llámalo como quieras, porque a ellos les da igual. Están demasiado ocupados haciendo canciones como para que les importe.

La prueba es que su tercer álbum llega, otra vez, un año después del anterior. Dice el refrán que nunca es tarde si la dicha es buena, y es cierto, porque “Trae tu cara” es un disco tan bueno como los dos que lo preceden para introducirse en el mundo de Cuello. Si, por el contrario, ya los conocías, vas a confirmar lo que sospechabas: Que poseen el secreto, que tienen la fórmula. Por eso las once canciones que incluye su nuevo trabajo vuelven a crear adicción. Alfred Hitchcock comentó una vez que las películas tenían que empezar con un terremoto y, a partir de ahí, seguir subiendo. Si es verdad, el orondo director británico estaría más que orgulloso del tercer LP de Cuello. Cuando crees que no puede seguir creciendo, llega el siguiente tema y lo consigue de nuevo, en un crescendo febril que culmina con “El joven” y “Obligaciones al nacer”, y que solo da un respiro al oyente al final, con la banda en sorprendente modo flamenco.

Cuello lo han vuelto a hacer. Y van tres veces. La imparable máquina que lidera el cantante y guitarrista Jose Guerrero (Betunizer, Jupiter Lion), y que completan el batería Oscar Mezquita (Derrota, Zanussi), el guitarrista Ubaldo Fambuena (Los Tracahombres) y el bajista Nick Perry (Flipping Colors, Obleans), ha confeccionado un disco que se desplaza a máxima velocidad de crucero, pero al mismo tiempo permite recrearse en el paisaje. La producción continúa en manos de Pablo Peiró, que obtiene un sonido musculoso sin que se resienta la espontaneidad y frescura de los temas, aderezados con más coros que nunca, pero tan directos como es habitual en un grupo que no necesita añadir sección de viento, ni teclados, ni ornamento alguno al material que sale cuidadosamente pulido del local de ensayo y que luego cobra vida en el escenario. No les hace falta, porque tienen lo más importante: Las canciones.