Formación

Enric Montefusco: voz, guitarra
Piti: guitarra, voces
Ruben: guitarra, voces
Elías Egido: bajo
Ricky Lavado: batería

Grabado

Producido por Santi Garcia en los estudios Ultramarinos Costa Brava, Sant Feliu de Guíxols

Standstill

Standstill

Referencia: BC.113
Fecha de lanzamiento : 1 enero, 2004
Formato: CD, LP, Digital

CD SOLD OUT

No era fácil la tarea para Standstill. Después de sacar su último y tan piropeado Memories Collector (2002) y tras The Ionic Spell (2001), The Tide (1998) y el ep acústico The Latest Kiss (2003), han tenido la pelota en su campo durante casi dos años. Y nos la han vuelto a devolver. Ahora nos toca a nosotros, de nuevo, como con cada uno de sus discos, asumir una propuesta que primero sorprende y que a cada nueva escucha gana más sentido, como debe ser con cualquier grupo que intenta, una vez y otra también, explorar terrenos desconocidos y sin referentes claros.
La fórmula ha necesitado varios ingredientes que, esta vez, obedecen a niveles distintos. Las tan diversas influencias, que ya han ido mostrando en cada disco, se integran más a su música, llevándoles a un estilo cada vez más crudo y a la vez más cálido. Cada elemento está en su lugar: una base rítmica mas simple y cada vez mas sólida, con la batería y el bajo caminando juntos desde que empieza hasta que acaba el disco. Guitarras compenetradas y con riffs más que certeros. Acústicas, bases electrónicas y arreglos matizando con inteligencia. Y la voz, cercana y melódica, rota cuando ha de estarlo. Todo al servicio de las canciones, del conjunto, de una especie de música sorprendente, incómoda e incluso oscura, que podría estar tan cerca del rock más vanguardista como de la tradición de la música negra.
Por otro lado, el segundo ingrediente, y el que primero llega a nuestros oídos, es una voz que nos habla en nuestro idioma, que dibuja mientras canta; un pequeño mundo agridulce hecho de diez canciones, diez situaciones. Deconstrucción de algunos hechos destacados para dar una opinión, o sea, justificación. Así es como lo definen ellos en la última canción. Esta frase podría resumir el espíritu del disco, un auténtico ejercicio de sinceridad y coherencia en el que incluso se cuestiona el sentido de la existencia del grupo, hablando al oyente de tú a tú y siempre buscando los puntos en común, aquellos sitios inesperados donde todos podemos encontrarnos. El cambio de idioma representa un paso más en la coherencia de la banda, el mensaje y la actitud tienen un mayor peso, la creatividad ha fluído libremente y el resultado es un disco en el que la banda ha hecho exactamente lo que les ha dado la gana. Una vez más, han acertado.