Formación

Carles Philippe: voz y bajo
Kenneth Philippe: guitarra, voz
Xavi Philippe: teclados, voz
Pau Philippe: batería, voz

Grabado

Producido por Mark P. Wirtz en los estudios Zero dB de El Prat de Llobregat, Barcelona

Philharmonic philanthropy

Les Philippes

Referencia: BC.107
Fecha de lanzamiento : 12 enero, 2003
Formato: CD, Digital

Cuando un productor británico, Mark Wirtz, que ha tocado en el mismo grupo (Tomorrow, allá por 1968) que Steve Howe (Yes) o John Alder (Pretty Things), que lleva media vida trabajando en Abbey Road, que fue llamado a producir a Pink Floyd en los sesenta (oferta que desestimó -entre nosotros, que sobrao, no?-), decide producir un disco de un grupo de pop de Sant Boi de Llobregat, es que aquí pasa algo. Pasa que Les Philippes son, para nosotros, uno de los mejores grupo en este país en lo que a pop clásico, de talante retro, se refiere. Porque oírlos es como escuchar el imposible nuevo disco de The Byrds; o como actualizar el deje vocal de Dylan; o como tener en manos un Pet Sounds moderno. Y es que los cuatro Philippes adoran el pop; pero no solo el pop añejo, sino que conocen perfectamente a Teenage Fanclub, Belle & Sebastian y Pavement, y eso se nota en sus canciones y su sonido: pop vintage británico pasado por el turmix del indie moderno.
Empezaron en 1997 con una demo que ya causó sensación y que, junto con una segunda demo en 1999 (Tug-of-dreams), les abrió las puertas de festivales como el BAM ’01, Hipersons ’00, El Pop és Acústic, La Claqueta Sónica, etc, así como actuaciones con Sidonie, Chucho, Selenitas, El Niño Gusano, Love Of Lesbian y concursos (finalistas del Ampli ’00, ganadores del Ampli ’02 y del Directe al zel (Radio Flashback). Todo ello significa 6 años de conciertos y acontecimientos que les han dado el carácter suficiente para plantarse en 2003 con su brillante Philarmonic Philantropy, es decir, un tratado de harmonía y melodía para melómanos y amantes del pop más puro. Un pop tan puro y honesto que les ha abierto las puertas a BCore, que ya hace tiempo se dio cuenta de que en música las etiquetas son para la prensa, pero no para la gente que trabaja duro para echar adelante propuestas artísticas comprometidas, arriesgadas y, sobretodo, de calidad extraordinaria.