Basements: music to fight hypocrisy

Wild Animals

Referencia: BC.293
Fecha de lanzamiento : 20 mayo, 2016
Formato: LP

Cuando Built to Spill hacen referencia a esas ‘sillas rotas’ a las que tu cuerpo se acomoda, des de las cuales adoptamos la postura crítica de que los males de este mundo son culpa de los demás, en el caso del sector musical apuntamos a salas, programadores, discográficas, formatos, plataformas de difusión, bandas e incluso al libre albedrío del público; Wild Animals cortan por la tangente y lo solucionan a base de acción. Parecen contestarnos: “el problema está en vosotros”. Es inevitable que quedemos prendados de su ética tanto como de su ‘estética’ – entendida como el conjunto de referencias musicales que los conforman-. Nacen ambas del indie de los ‘90, la combustión hardcore y de una imperante necesidad vital de salir a tocar, expandir la palabra, difundir el sonido. Mantener viva esta red de acción tejida a conciencia desde el subsuelo, donde en los sumideros de la ciudad se higieniza la cultura.

Un año después de First Songs EP, Wild Animals esgrimen una puesta de largo titulada Basements: Music to fight hypocrisy, un guiño entre Warehouse: Songs and stories (1986) de Hüsker Dü y “lo que significa para nosotros los ‘basements’, estos sótanos, ocupas, casas y salas autogestionadas originadoras el DIY donde la gente habla con sinceridad y todo se hace con pasión.” Visitando cualquiera de estas asociaciones es cuando la idea que sobre papel parece utópica se vuelve una fiel fotografía de la realidad. Declarar su amor a los basements es dedicárselo a la libertad en la música, a los valores que la alejan de la hipocresía del mercado. Quiénes conozcan de cerca o de vista a Fon, Paula y Jamie saben que esta afirmación no solo está en sus letras, también en sus actitudes. Regentan las discográficas We Are The Daughters, La Agonía de Vivir y tocaron en Enoch Ardon, Allfits, Notes to myself y Jamie 4 President, por nombrar algunos grupos. Está su vinculación tan arraigada que sobre el nuevo disco flota la pregunta “¿Qué habría sido de nosotros si no nos hubiéramos interesado por tocar un instrumento y escuchar música? Jamie, por ejemplo, jugaba al fútbol y lo dejó. Nos reíamos pensando que igual ahora sería un jugador multimillonario del Madrid.”

Otra respuesta es que nos habríamos perdido esta travesía entre el punk rock y el power pop cincelada por Santi y Víctor García en los Estudios Ultramarinos, dotando de un sonido lleno de matices a unas canciones ya de por si redondas. Entre ellas encontramos los orígenes de una pasión (“Heavy Metal Saved My Life”), el diario de una mudanza en “Wave Goodbye Coastline”, la conmovedora radiografía de una historia de amor (“Logic Makes No Sense”), visiones sociopolíticas en “Guilty” y “The Empire Strikes Back” o el crucigrama de series de “Television Blows”. Además de un emotivo anecdotario de tres vidas abiertas en canal con total espontaneidad. Quizás cuando cantaban “tomorrow’s friends, tonight we’re only strangers” en “Avocado” -remitiéndose a sus múltiples giras europeas-, ya sabían que esta sería la respuesta que originaria la escucha de este disco al oyente: un crush total con su música y con sus vidas.